domingo, 18 de marzo de 2012

Mapa división administrativa de España antes de J. Burgos


Durante el siglo XIX, en España se asiste a una lucha entre el Antiguo Régimen y Estado Liberal con dos conceptos antagónicos de gobierno. El Estado liberal necesita una nueva ordenación del territorio, que le permita gobernar el país de manera uniforme, recaudar impuestos y crear un mercado único con leyes iguales para todos.

Tras el levantamiento del general Riego, durante el Trienio Liberal (1820–1823), se impulsa la construcción del Estado Liberal, y con él se promueve una nueva división provincial, aunque primero se recuperan las diputaciones de 1813. Se trataba de que esta división alcanzara a todo el país, sin excepciones, y fuera la trama única para las actividades administrativas, gubernativas, judiciales y económicas, según criterios de igualdad jurídica, unidad y eficacia.

En enero de 1822 se aprueba, con carácter provisional, una división provincial de España en 52 provincias. Algunas de estas provincias aparecen por primera vez, como las de Almería y Málaga (desgajadas del tradicional Reino de Granada), Huelva (del Reino de Sevilla), Calatayud o Logroño, y otras aparecen con nombre nuevo como Murcia o las Provincias Vascongadas.

Este proyecto hace pocas concesiones a la historia, y se rige por criterios de población, extensión y coherencia geográfica.

En 1823 se restablecen las provincias del Antiguo Régimen (reforma llevada a cabo por J. Burgos) por lo que el plan de 1822 nunca llegó a entrar en vigor.

Mapa división administrativa de España después de J. Burgos


En 1833, al comienzo del reinado de Isabel II, bajo la regencia de María Cristina, fue nombrado Secretario de Estado de Fomento bajo el ministerio de Cea Bermúdez y fue en ese cargo en el que estableció la división territorial por provincias, basándose en los planteamientos del Nuevo Régimen pero tomando como base la antigua división en reinos de España. El decreto fue aprobado el 30 de noviembre.

La división provincial de Javier de Burgos de 1833 incluía 49 provincias. El mismo decreto que creó la división provincial agrupó a las provincias en "regiones históricas"

El modelo de Javier de Burgos eran los departamentos franceses y si bien muchas de las decisiones de límites y adscripciones a provincias pudieron parecer arbitrarias (de acuerdo a criterios históricos y geográficos), no lo fueron tanto, puesto que seguían ciertos criterios «racionales»: extensión (desde el punto más alejado de la provincia debería poder llegarse a la capital en un día), población (las provincias deberían tener una población entre 100.000 y 400.000 personas) y coherencia geográfica. A la cabeza de cada provincia, el gobierno de la nación designaría un representante, que ostentaría el título de «jefe político».

domingo, 11 de diciembre de 2011

Paleolítico - Isabel II

Mapa de europa S. XVII despues del tratado de Westfalia


Felipe IV comienza su reinado con una ofensiva política exterior en varios frentes. Dos conflictos lo llevaron a la guerra con francia:
- Guerra de los treinta años como aliada de los Austrias alemanes en alemanes en su lucha contra los príncipes protestantes germanos y las potencias que los apoyaban. Entrelazada con este conflicto aparece la guerra contra las Provincias Unidas.
Las victorias del bando católico hicieron temer a Francia que la monarquía Hispánica alcanzase la hegemonía completa por ello Francia, intervino con los protestantes. La intervención francesa provocó el descalabró español que se materializó en dos grandes derrotas militares: la batalla de las Dunas y la batalla de Rocroi.

La Paz de Westfalia puso fin al conflicto en Centroeuropa. Significó por parte de España la aceptación de la independicia de las Provincias Unidas y el final de la hegemonía de los Austrias en Europa.

- El otro hecho fue la guerra con Francia que no concluyó con la Paz de los Pirineos sino que Francia obtuvo una parte de Cataluña y algunas plazas fortificadas en Flandes y Luxemburgo.

Mapa del Imperio Español en la época de Felipe II



Felipe II empieza a gobernar en 1.556 con un ideario muy similar al de su padre: fortalecer el catolicismo y engrandecer el poderío hispánico.





Desde 1.566, el problema central de la política exterior de Felipe II fue Flandes. El conflicto de los Países Bajos era la suma de las aspiraciones de autonomía política de la nobleza flamenca, encabezada por Guillermo de Nassau y el Conde de Egmont. La intransigencia de Felipe II ante la libertad de cultos fue total y las medidas militares fueron la respuesta, enviando al Duque de Alba, primero, y Luis de Requesens, más tarde, para sofocar la rebelión por medio de los tercios de Flandes. El conflicto se internacionalizó por la ayuda que Guillermo de Nassau recibió de Inglaterra, de los protestantes alemanes y de los protestantes franceses. En los Países Bajos se dirimía algo más que un problema regional. Al final, el país quedó dividido entre una zona norte de mayoría protestante, y una zona sur mayoritariamente católica.

El apoyo dado por los ingleses a los rebeldes flamencos supuso un cambio en las relaciones con Inglaterra. En el primer período de su reinado, Felipe II había mantenido buenas relaciones, pues estaba casado con la reina de Inglaterra María Tudor. La muerte de esta última y la subida al trono de Isabel I varió el panorama. La nueva reina ofreció su apoyo a los calvinistas flamencos y animó los ataques de los corsarios ingleses. Felipe II decidió el ataque a las propias islas.

Pero quizá lo más espectacular del reinado de Felipe II fue la unión con Portugal, que configuró no sólo la unidad territorial peninsular, sino la de todos los dominios americanos y africanos de ambas potencias.

El mantenimiento del Imperio en Europa y América iba a provocar fuertes tensiones en el interior peninsular:

- Los disturbios de Aragón en defensa de sus fueros indican hasta qué punto estaba poco unida la Monarquía católica a finales del siglo XVI. La falta de un sentimiento de unidad nacional entre sus distintos componentes era patente. La preparación del conflicto venía de tiempo atrás y estaba relacionada con la tenaz defensa que los aragoneses hacían de sus fueros y con un cierto sentimiento anticastellano desarrollado entre la población.

Felipe II vivió casos de conflictividad. El descontento de los moriscos de las Alpujarras tuvo dos bases fundamentales. Por un lado, el progresivo empeoramiento de sus condiciones materiales de vida: fuertes impuestos sobre la producción sedera e importantes expropiaciones de sus tierras por parte de la Corona. Por otro lado, la permanente presión de la Corona para anular sus diferencias culturales económicas y religiosas. Finalmente, en 1.609, bajo el reinado de Felipe III, se decidió la expulsión de los moriscos de España

Mapa Europa del S.XVI


En 1516 Carlos I fue proclamado rey de Castilla y un año después llegó a España procedente de los Países Bajos. El joven rey asumía la importante herencia territorial de los Reyes Católicos: Castilla, Aragón y Navarra, además de todos los restantes territorios que estos reinos poseían en Italia, el norte de África y América. Al morir su abuelo Maximiliano de Austria heredó sus posesiones en Alemania y Austriaademás de los derechos al título de emperador del Sacro Imperio. Su legado era un conjunto heterogéneo de territorios que solamente tenían en común a su monarca y que se hallaban dispersos por el mapa europeo y extraeuropeo.

La idea de monarquía universal se enfrentaba a la oposición de Francia, la otra gran potencia de Europa. Durante el reinado de Carlos V ambos países se enfrentaron en el norte de Italia y en Flandes y Borgoña. Carlos V quería neutralizar a Francia y desalojarla definitivamente de Italia. Finalmente, después de la batalla de Pavía, se firmaron la Paz de Cambrai y la Paz de Cateau-Cambrésis.

La otra gran amenaza fue la expansión del imperio otomano. Los turcos habían iniciado una expansión por los Balcanes, amenazando las posesiones imperiales en Austria.

El asunto más grave fue la expansión del protestantismo que representó la ruptura de la unidad de la Iglesia católica. La lucha con el protestantismo se convirtió en la principal preocupación del emperador preocupación del emperador.

Felipe II hereda el trono con unos objetivos muy parecidos a los de su padre. Respecto a la política exterior tenemos que destacar la rebelión con Flandes. El conflicto de los Países Bajos era la suma de las aspiraciones de autonomía política de la nobleza flamenca, encabezada por Guillermo de Nassau y el Conde de Egmont. La intransigencia de Felipe II ante la libertad de cultos fue total y las medidas militares fueron la respuesta, enviando al Duque de Alba, primero, y Luis de Requesens, más tarde, para sofocar la rebelión por medio de los tercios de Flandes. El conflicto se internacionalizó por la ayuda que Guillermo de Nassau recibió de Inglaterra, de los protestantes alemanes y de los hugonotes (protestantes) franceses. En los Países Bajos se dirimía algo más que un problema regional. Al final, el país quedó dividido entre una zona norte de mayoría protestante, y una zona sur mayoritariamente católica. Pero quizá lo más espectacular del reinado de Felipe II fue la unión con Portugal, que configuró no sólo la unidad territorial peninsular, sino la de todos los dominios americanos y africanos de ambas potencias. La muerte del rey de Portugal, Don Sebastián, convirtió a Felipe II en heredero de la Corona portuguesa en 1.580. Dos reinados se reunían bajo un mismo centro, lo que no impidió que en Portugal siguiera manteniéndose una corriente a favor de su separación del hegemónico vecino castellano.